Desde la ventana de mi ciudad

sábado, 3 de mayo de 2014

Bienvenida a la Stma. Virgen de Guadalupe Patrona de Úbeda


SALUDO: Recibamos y saludemos todos juntos a la Stma. Virgen con las palabras que tanto le gusta escuchar y con las que la saludó el Ángel Gabriel de parte de Dios:

ALÉGRATE, MARÍA, LLENA ERES DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO, BENDITA TÚ ENTRE LAS MUJERES Y BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE, JESÚS.

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS, RUEGA POR NOSOTROS PECADORES, AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE, AMÉN.

Madre de Guadalupe, Patrona y Alcaldesa Honoraria de esta tu ciudad de Úbeda, ¡BIENVENIDA! te digoen nombre de todos los ubetenses, los aquí presentes y los ausentes.

Todos estamos expectantes y esperanzados con tu llegada y tu estancia veraniega entre nosotros, porque sabemos que tú nos traes la alegría, la esperanza,la salvación…

¡Bienvenida, Madre!


Pero antes de proseguir quiero, Madre, agradecer a tu devota hija y amiga Mariani Redondo y a este esforzado e ilusionado grupo que ha tomado las riendas de tu Real Archicofradía, capitaneados por Miguel Ráez, el vibrante e incansable vocero de tus virtudes de mujer y de madre, haberme dado la oportunidad de recibirte en nombre de los ubetenses. Ha sido un honor que no esperaba y casi me atrevo a decir que no merecía, pero yo creo que Tú sí que te mereces este ilusionado beso que con estaspalabras he querido dedicarte. 

Siempre que he contemplado y disfrutado de este histórico y cíclico acontecimiento dela triunfal entrada de esta Bendita Imagen de la Virgen, (y ya son muchas, unas pocas desde esta tribuna,) me viene a la memoria aquel versículo del profeta Isaías:

“¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas noticias, que anuncia la salvación, que dice a Sion: Ya viene tu Dios.” (Is 57, 7)

Yo veo en estas  ilusionadas palabras del profeta una gran similitud con lo que hoy hemos visto y vivido, y sobre todo, con lo que estamos viviendo en estos momentos. Y lo adaptaría así para esta ocasión:

“¡Qué hermosos son sobre los caminos y los cerros de nuestra Úbeda y de Santa Eulalia los pies de todos los romeros y romeras, que sobre sus hombros nos traen a la Reina de la paz, que porta sobre su regazo, a su divino Hijo Jesús, el Salvador. Son los romeros que con sus alegres cantos, sus rezos y vivas a la Virgen y a su Hijo nos dicen: Ya reina Dios”.


¡Ubetenses! Nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, tan esperada,  ya se encuentra entre nosotros.

¡MADRE! Ya estás nuevamente entre tus hijos, entre tus devotos hijos ubetenses.
Mira cuántos nos hemos congregado para recibirte. Somoscasi todos los de siempre.Casi… Porquealgunos de tus hijos faltan y hay otros nuevos.

Ves que hay ausencias entre ellos. Son las nuevas presencias junto a Ti en el cielo.Muchos mayores, con una vida más o menos consumada, ya están contigo. Y aunque su separación nos duele, comprendemos y aceptamos el final de esta vida, que es el principio de la vida plena, a tu lado, conseguida por tu Hijo con su muerte y Resurrección, gozando para siempre de Dios. 

Pero algunosse fueron,según nuestros criterios humanos, demasiado pronto, dejando un gran vacío, un inmenso dolor y un recuerdo imborrable en familiares y amigos. Y muchas cosas por hacer. Con todo, desde la fe, decimos que son más afortunados que nosotros, porque ya te ven y te contemplan en toda tu grandeza y hermosura en el Reino de Dios, mientras que nosotros aún nos conformamos  con verte y vislumbrarte en esta bellísima Imagen tuya, que espolea la imaginación y el deseo. ¡Preciosa Imagen, pero Imagen al fin al cabo!


Haz, Madre, que nos esforcemos todos por celebrarte juntos en el cielo, cuando nos lleves al abrazo de nuestro buen Padre Dios, completado ya el curso de nuestra vida y cumplido el compromiso y la misión de dejar un mundo mejor de lo que lo encontramos al nacer.

¿Ves, Madre, también?

Hay algunos presentes que en anteriores ocasiones no estaban y que por primera vez te contemplan y participan en este encuentro:

Hay muchos niños, incluidos de pecho, que por primera vez te ven:los traen sus padres para ponerlos bajo tu protección. Maman tu devoción y tu cercanía desde los brazos de sus madres, que les señalan tu Imagen y les invitan a lanzarte “besitos”.

Haz que éstos y todos los niños, de la mano de sus padres y familiares, encuentren quienes les guíen por el sendero de la fe: sacerdotes, maestros y catequistas que les hablen de Dios Padre, de tu Hijo, de Ti. Y propicien un crecimiento en la fe, a través de los Sacramentos, que los conviertan en verdaderos testigos y portadores del amor de Dios a todos los hombres, sus hermanos.


Como dice el lema de San Juan Bosco, que lleguen a ser “BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS.”

Hay jóvenes que ya habían oído hablar de Ti, les habían contado otros jóvenes lo bien que se lo pasan en tu Romería. Y hoy, además de pasarlo bien en ella, se han atrevido a ver este bello espectáculo de tu llegada a Úbeda.

¡Que ellos y todos los jóvenes no olviden esta experiencia, esta vivencia y esta cercanía tuya! Que de tu mano, sepan descubrir que hay más felicidad en dar que en recibir! ¡Que se pasa aún mejor haciendo el bien! ¡Que se preparen profesionalmente a servir a los hermanos!

Y que el futuro que les espera, gracias al tesón de todos (incluidos   los políticos), sea una realidad muy distinta a la actual, con más de un 50 % de paro juvenil. 
¡Una generación perdida! ¡Madre!

Otros muchos, recluidos en sus domicilios, quisieran estar aquí, para contemplarte, después de tantos meses de tu ida, y recibirte con los brazos abiertos y el corazón a reventar de alegría por saber que ya estás en Úbeda. La enfermedad no se lo permite, pero después, durante los meses de tu estancia en Santa María,querrán acercarse (y con toda seguridad se acercarán)a postrarse a tus pies y exponerte las alegrías y las penas que llenan sus corazones.

Atiende las oraciones que te dirigen desde sus hogares y cura las heridas que la vida les ha dejado y los dolores de su cuerpo. Que sientan el agradecimiento, el reconocimiento y el cariño de sus hijos,  nietos y familiares antes de partir hacia Ti. Diles también que hasta el último momento de la vida pueden aprender y pueden dar, dar la sabiduría de la vida y cariño.

Sigue mirando y observarás en muchos rostros preocupación y pena. 



¿Sabes, Madre? 

Seguramente te veas retratada en esas caras, porque tú sabes mucho de dolor. ¿Qué te vamos a contar a Ti?Pasaste también por tantas vicisitudes… que sabemos que nada humano te es ajeno.

La preocupación se debe a la situación de angustiosa crisis que estamos atravesando desde hace algunos años. El trabajo ha desaparecido como por arte de magia y muchos/as han perdido su puesto laboral, el que les proporcionaba el dinero con el que manteníanasus familias, y muchas de ellas se han sumido en la miseria, sin lo más básico para sustentarse. ¡Incomprensible e insoportable el 25% de paro!

Mientras, los causantes de la crisis han obtenido de ella ganancias que les hanenriquecido escandalosamente, manteniendo una actitud de desprecio y despreocupación hacia todos los demás, sus hermanos.

Y es que el corazón del hombre o lo llenamos de Dios o lo llenamos con las cosas de este mundo, que no son negativas si las empleamos para beneficio de todos. Bien lo dice tu Hijo Jesús cuando sentencia:“porque donde está tu tesoro, está tu corazón” (Mt 6, 21) o “no podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24).

Nuestro Papa actual, Francisco, lo ha expresado maravillosamente en su exhortación EVANGELII GAUDIUM con palabras sencillas y enormemente profundas para que lo entendamos, sin equívocos, los hombres, mujeres, niños y mayores del siglo XXI.

 Lo dice así:

“Cuando la vida interior se encierra  en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.”(E. G. nº 2)

Seguramente muchos de nosotros creemos que estas palabras de Jesús y del Papa están dichas solo para los ricos. Sí y no. Están dichas para todos, porque todos tenemos algo, interior o exterior, que nos puede atenazar, dominar, esclavizar y hacernos pensar que lo que tenemos es solo para nosotros, y más aún si ha sido conseguido con nuestro único esfuerzo.

Y con mucho énfasis y convicción decimos: ¡Lo mío es mío!

Sin embargo, Jesús, tu Hijo, nos ha dejado meridianamente claro que todo aquello de lo que disponemos, personal y comunitariamente, está puesto por Dios para el uso y disfrute de todos sus hijos. Y lo que tienen unos demás, otros lo tienen de menos.

La solución, Madre de Guadalupe y del Gavellar, humanamente la vemos muy difícil, pero desde la óptica de tu Hijo Jesús, es sencillamente fácil: ¡Cambiar nuestros criterios y sustituirlos por otros más evangélicos!

¡Somos todos hijos del mismo Padre, Dios, y, consiguientemente, hermanos! Y si hermanos, somos herederos, por igual.

Si somos hermanos, debemos cuidarnos unos a otros. Y muchos así lo hacen: ¡Qué sería de esas familias empobrecidas si no fuera por la propia familia, que les echan una mano! ¡Qué sería de esos necesitados de dentro y de fuera sin  la generosidad de tantos y tantos ubetenses que han aportado dinero, alimentos, ropa, su tiempo…durante el año. Y más en la pasada campaña de aceituna! ¡Y están dispuestosa seguir colaborando en cuanto Cáritas, Cruz Roja u otra organización nos indique las necesidades…!

La verdad, Madre, que para conseguir todo esto se necesita cambiar o las estructuras o el corazón humano. Pero no sabemos qué es más difícil de sustituir, si las estructuras sociales, las leyes, o nuestro corazón. Lo cierto es que si cambia el corazón,  cambiarán las estructuras. No las necesitaríamos, porque la nueva ley del amor, que tu Hijo nos legó hace más de 2.000 años, supliría con creces todas las demás.¡Bella utopía! ¿Verdad?

Por eso, en nombre de todos, te ruego:
“Alcánzanos de tu Hijo y hermano nuestro, serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar lo que sí podemos, y sabiduría para conocer la diferencia.”

Aún debes seguir mirando entre los presentes: la gran mayoría de los presentes.

Son esos que llevan el peso de la sociedad, porque con el trabajo contribuyen a mantener sus familias y el estado de bienestar tan amenazado por la crisis, y, directamente o indirectamente, a otras muchas familias. 

¡Hay un gran derroche de generosidad! ¡Mucha entrega! ¡Mucho trabajo! ¡Mucho AMOR!


Madre, te pido con todas mis fuerzas que se acaben tantas injusticias, tantas guerras,tanto paro,tanta corrupción,tanto odio entre tus hijos. Que los políticos trabajen solo por el bien común y se olviden de los intereses personales y partidistas.

Te pido, Virgen mía, por nuestros hermanos e hijos tuyos, dueños de la más asombrosa riqueza, que nos tienen en sus manos, para que les enseñes a ser desprendidos y empleen ese dinero en el bien de todos.
¿Sabes también, Madre?

Desde hace unos años Úbeda se ha convertido en una ciudad cosmopolita.Distintas razas con costumbres, lenguas, culturas  y credos diferentes convivimos aquí. Ya  no vivimos en ella solo los de siempre. Muchos venidos de los cuatro puntos cardinales se han asentado entre nosotros y sus hijos han nacido en Úbeda: son también ubetenses. Han aprendido a amarla y con su esfuerzo y trabajo tratan de engrandecerla.

Los cristianos creemos y proclamamos que Dios es Padre de todos, que Jesús, su Hijo e Hijo tuyo, muerto y resucitado, es el Salvador de todos, que el Espíritu Santo nos mueve y nos guía a todos en la búsqueda de la verdad y de la felicidad.
Si observas, Madre, reina entre todas las etnias presentes en Úbeda, el entendimiento, la armonía, el respeto y la colaboración, al mismo tiempo que compartimos la crisis y las estrecheces económicas que nos ha tocado vivir.

Ayúdanos a todos a comprender que es mejor entendernos, aunque no compartamos cultura, costumbres, creencias… Pero el respeto y el contacto y el diálogo harán que nos conozcamos mejor y la convivencia progrese para el bien de todos.

Bueno, Virgen de Guadalupe, Patrona nuestra, es hora que te pasees en procesión por nuestras calles sobre los hombros de los esforzados y alegres romeros que te han traído, mientras todos, junto a Ti,vamos camino de tu casa de Úbeda, la emblemática iglesia mayor, Santa María de los Reales Alcázares, prolongando antes la romería hasta el próximo domingo en la iglesia de la Stma. Trinidad. Sabemos que a Ti te gusta más que sean nuestros corazones y nuestros hogares tu verdadera casa. Y yo así lo creo. Pero necesitamos un lugar físico para podernos encontrar contigo y con tu Hijo, y ese es el centenario templo de Santa María.


En Santa María vamos a instalar tu Imagen Chiquita y, a través de ella, Tú nos vas a recibir y nosotros nos vamos a dirigir a Ti durante este verano. Nos comprometemos a visitarte, chicos y grandes, y rezarte y escuchar todo lo que nos digas en el silencioso diálogo que estableceremos contigo. A Santa María acudiremos, durante los días de la Novena de tu despedida, para aprender de Ti tus actitudes ante la vida. Que acojamos la Palabra de Jesús como tú lo hiciste y nos predisponga a trabajar por el bien de todoscon la prontitud que Tú mostraste al acudir presurosa a casa de tu prima Isabel.

Bendice, alienta e inspira a los actuales responsables de tu Real Archicofradía.Bendice, alienta e inspira a los romeros y romeras y a cuantos trabajan por extender tu maternal protección y por acercarte a los ubetenses que tanto te queremos.

Y ahora, Madre, antes de reiniciar el camino hasta la Trinidad, recibe este aplauso alegre, y agradecido de tus hijos de Úbeda, que vueltos hacia Ti te contemplamos embobados y esperanzados.

¡Gracias, Madre nuestra de Guadalupe! 

¡BIENVENIDA!

¡¡VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE!!

Úbeda, a 1 de mayo de 2014
                                        Juan Luis Millán Expósito

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